El ojo humano tiene tres tipos de conos que responden de forma distinta según la longitud de onda de la luz: de onda larga (L, hacia el rojo), de onda media (M, hacia el verde) y de onda corta (S, hacia el azul). Cuando falta alguno de ellos (daltonismo, dicromacia) o su sensibilidad se desplaza (anomalía, tricromacia anómala), cuesta distinguir ciertos colores entre sí.
La franja de color de cada ficha muestra los mismos diez colores simulados tal como los vería una persona con ese tipo (modelo de Machado 2009). Según el monitor, puede diferir de la realidad.
Los 10 colores de referencia vistos con visión normal
Grupo rojo-verde (tipos 1 y 2) — Afecta a los conos L o M. Se hereda a través del cromosoma X, por lo que es mucho más frecuente en los hombres, y representa la gran mayoría de las alteraciones de la visión del color. Guía sobre herencia
Grupo azul-amarillo (tipo 3) — Afecta a los conos S. Se hereda de forma autosómica dominante a través del cromosoma 7, por lo que afecta por igual a hombres y mujeres, y es muy raro. También puede aparecer de forma adquirida por enfermedades oculares o por la edad.
Monocromatismos (acromatopsia y monocromatismo de conos azules) — Casi ningún tipo de cono funciona, o solo funciona uno. Apenas se distinguen colores y es frecuente que se acompañe de baja agudeza visual, deslumbramiento y nistagmo.
Los nombres varían según el país y el ámbito. En español, “daltonismo” (por el químico John Dalton, que lo describió en sí mismo) se usa coloquialmente para cualquier alteración de la visión del color, mientras que en oftalmología se prefiere hablar de “discromatopsia” o “deficiencia de la visión del color”, y las formas leves se designan como anomalías (protanomalía, deuteranomalía, tritanomalía).